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El contrato de comisión mercantil
16/10/2013 | El contrato de comisión mercantil, que en nuestro ordenamiento jurídico se encuentra regulado en los arts. 244 a 293 inclusive del Código de Comercio vigente, puede definirse como un contrato de mandato por el cual una persona llamada comisionista se obliga a participar en una operación mercantil por cuenta de otro, llamado comitente, siempre que el comisionista o el comitente sean comerciantes o agentes mediadores del comercio, es decir agentes comerciales. Es un contrato basado en la confianza entre las partes y por ello no se puede hacer cesión a un tercero.
El comisionista podrá desempeñar su función contratando en nombre propio o en nombre del comitente.Cuando el comisionista contrate en nombre propio no está obligado a declarar la identidad del comitente y quedará obligado de forma directa como si el negocio fuese suyo, por tanto las personas con las que contrate no tendrán acción contra el comitente, ni éste contra aquellas, quedando siempre la posibilidad del ejercicio del las acciones entre comitente y comisionista entre sí. Para el caso de que el comisionista contrate en nombre del comitente, se producen los efectos de la representación directa, y por tanto el comitente adquiere derechos contra los terceros contratantes y éstos contra él, por tanto el comisionista en principio permanece ajeno a las relaciones entre comitente y terceros contratantes; pero para el caso de que no exista comitente o también cuando éste se desentienda del contenido del contrato, responderá ante el tercero contratante el comisionista, salvo que pueda probar el comisionista que actuó en nombre del comitente.
El contrato de comisión mercantil se perfecciona por el mero consentimiento entre las partes, pudiendo ser expreso o tácito.
Si el comisionista decidiese renunciar al contrato que le une con el comitente, está obligado a comunicárselo a este último de la forma más rápida posible; debiendo custodiar y conservar los efectos que el comitente le haya entregado para desempeñar su cometido, hasta que se designe por parte del comitente designe un nuevo comisionista, o bien hasta depositarlos ante la autoridad judicial a instancia del comisionista. Para el caso de que los efectos entregados para dar cumplimiento al contrato sufran algún grado de deterioro el comisionista responderá ante el comitente de esos deterioros.
Entre las obligaciones del comisionista se encuentra la de cumplir con la comisión aceptada con la salvedad de que puede suspender su ejecución siempre que no reciba la oportuna provisión de fondos para realizar su labor, salvo en el caso de que se haya comprometido a anticiparlos; teniendo también la obligación de informar al comitente de los antecedentes, hechos y resultados de la operación mercantil. Para el caso de que el comisionista además de la comisión ordinaria, otra llamada de garantía, correrán de su cuenta los riesgos del cobro de la operación contratada, quedando por tanto obligado a satisfacer al comitente, en el plazo pactado con el comprador, el precio de la venta, por tanto en este caso si la operación no se llega a abonar su precio el comitente puede dirigirse de forma indistinta para reclamar su pago, bien al comisionista o bien al tercero contratante.
Entre las obligaciones del comitente se encuentran la de abonar al comisionista el precio de la comisión y reembolsarle por los gastos y desembolsos que haya tenido que efectuar para perfeccionar el contrato con el tercero, así como abonar el interés legal de los mismos contado desde la fecha en que debería percibirlos o en la que hubiese efectuado los pagos o desembolsos, eso sí previamente el comisionista debe presentar al comitente una cuenta detallada y justificativa de los gastos y desembolsos. También tiene el comitente la obligación soportar que el comisionista retenga los efectos que le fueron depositados hasta que se la haya efectuado el abono de sus derechos económicos, debiendo pagar al comisionista con los géneros con preferencia sobre cualquier otro acreedor