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El Juicio de Faltas
18/03/2011 | El juicio de faltas es un procedimiento penal rápido y con una instrucción sencilla destinado a enjuiciar aquellas conductas o hechos que son constitutivos de un ilícito penal que no tiene la consideración de delito, así el articulo 10,3 del código penal indica en su punto 3° que son faltas las infracciones que la ley castiga con pena leve, y las regula en su libro III artículos 617 a 639 los cuales tipifican los distintos tipos de conducta que pueden dar lugar a la comisión de una falta contra las personas, contra el patrimonio, contra los intereses generales y contra el orden público así como las penas con que dichas faltas se hallan sancionadas

En cuanto al procedimiento para el juicio sobre las faltas cuya regulación se encuentra en el libro VI, artículos 962 a 982 la Ley de Enjuiciamiento Criminal, ha de indicarse que se trata se trata de un proceso oral que se realiza generalmente en un solo acto, previa denuncia o querella no siendo necesaria la intervención de abogado ni de procurador, si bien en la práctica, casi siempre se acude asistido de un abogado. Estos juicios se tramitan ante los juzgados de instrucción o en su defecto ante los juzgados de paz, del lugar donde se hayan realizado los hechos objeto de enjuiciamiento, pudiendo ejercitarse además de la acción penal la llamada acción civil, es decir la reclamación de la indemnización por los daños y perjuicios que deriven de la comisión del ilícito penal, lo que suele ocurrir en los accidentes de tráfico en los que a través de este procedimiento puede solicitarse la indemnización por los daños ocasionados al perjudicado como consecuencia del accidente realizando el juzgado el seguimiento de las lesiones a través del médico forense, sin embargo en opinión de la letrado que suscribe no es el procedimiento más eficaz para este tipo de asuntos aunque el accidente haya dado origen a una falta por parte del conductor, siendo la vía civil el cauce más adecuado.

Hemos de hacer mención a la actuación del Ministerio Fiscal en este proceso penal, toda vez que el mismo no tiene porque intervenir puesto que la mayoría de las faltas tan sólo son perseguibles a instancia de parte, a no ser que se trate de una falta que deba ser perseguida de oficio, como en el caso de las lesiones o en aquellos como por ejemplo las amenazas en las que la persecución dependa de la presentación de una denuncia.



El juzgado de instrucción ante el que se presenta la denuncia instruye el procedimiento y realiza los trámites procesales oportunos, entre los que se encuentra la comprobación de que la denuncia se haya presentado dentro de los seis meses desde la comisión del hecho que ha dado lugar a la falta puesto de lo contrario la misma estaría prescrita y no sería perseguible. Asimismo el instructor no debe permitir que ese procedimiento se encuentre paralizado por causas imputables al juzgado durante un plazo mayor a dos meses puesto que de otro modo el procedimiento se entendería igualmente prescrito.


Una vez determinados los hechos y la autoría de los mismos el instructor dicta un auto por el que reputa los hechos como constitutivos de una falta señalando fecha para la celebración del preceptivo juicio citando a las partes, testigos, peritos etc. En principio tal y como indica la ley la ausencia del denunciado no suspenderá la celebración del juicio, si ha sido citado correctamente, si bien al no comparecer para oponerse a los hechos imputados el juez puede considerar que se conforma con los mismos dictando sentencia condenatoria. Por otro lado si el que no comparece es el denunciante se archivará el procedimiento salvo que se trate de faltas perseguidas a instancia del Ministerio Fiscal que podrá igualmente acusar.
La sentencia dictada por el juez de instrucción, que pone fin al procedimiento, podrá ser apelada en el plazo de cinco días ante el mismo Juzgado que la ha dictado, quien dará traslado del recurso a su superior jerárquico, es decir la Audiencia Provincial en el caso de sentencias de los juzgados de instrucción y estos mismos en el caso de sentencias de juzgados de paz. Las sentencias que resuelvan los recursos de apelación no son susceptibles de recurso alguno.

Azucena González Castro